Escribe: Alberto Morales.

A propósito del inicio del “esperado” TLC con los Estados Unidos, descubre uno que este país se ha venido acostumbrando a resistirse al pensamiento. Se trata realmente de un mal universal. Resistirse al pensamiento significa escoger la ruta más corta, no debatir, estar de acuerdo con todo. De esta manera y en nombre del unanimismo, las “mayorías” todo lo aceptan sin chistar.
Así, los espacios para el debate van desapareciendo como desaparecen el respeto por la diferencia. No estar de acuerdo se va volviendo peligroso, a veces, letal.

